Una embarazada recorre kilómetros para ir a ver a otra embarazada, que la tiene más difícil por su edad. El marido de una de ellas cree que fue engañado; el de la otra está mudo sin explicación aparente.
Cuando se encuentran, ninguna recuerda sus problemas: cantan en voz alta, se abrazan, entran en casa, celebran. Jesús está en esa casa: ¿qué importa el resto?
Hasta un bebé no nacido comprende lo que son la felicidad, la alegría y la plenitud de la vida, ¡pero cómo nos cuesta a nosotros!
O a mí, por lo menos.
María, Madre tres veces admirable, ¡rogá por nosotros!
María, Madre de la Esperanza, ¡rogá por nosotros!
María, causa de nuestra alegría, ¡rogá por nosotros!
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