¡¡CAAAALLENSEE!! ¡¡SHHH!!

Lc 1; 19-20

"....he sido enviado para hablarte y anunciarte esta BUENA NOTICIA

Te quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas..."

Lc 1; 19-20

Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Por qué escribir un poema

Escribir un poema se justifica porque el resultado de la escritura se asemeja un gesto verbal, y, por lo tanto, comporta una forma muy especial de comunicación. No es una conversación normal entre dos que se entienden, sino una gesticulación -muchas veces, exagerada- de algo que no se alcanza a decir del todo, pero que se desparrama como un nacimiento.
Es más o menos como una mímica. O como una pintura. No importa mucho qué "cosa" específica se dice. Tampoco creo en eso de que lo único que importa es la forma en que se dice. La tarea importante al escribir  un poema, para mí, consiste en dejar en claro que hay algo del orden del misterio personal (es decir, de la intimidad) del ser humano que es intransferible entre dos individualidades, e invitar al lector a ese misterio con la mayor generosidad posible de medios, formas y temas.
Es entonces que cobra sentido la idea casi obsesiva de la originalidad constante. Es defendible, también, según esa descripción de "poema", que haya cierta tensión entre la originalidad -que preserva, expresa y contribuye a crear la inaccesibilidad del contenido- y la tarea de TRANSFERIR esa inaccesibilidad, junto con su contenido.
Escribir un poema es algo que se hace con palabras, pero cae fuera del uso "real" de la lengua: no se utiliza como material lo que DICEN las palabras, sino lo que ellas son capaces de OBRAR.

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