¡¡CAAAALLENSEE!! ¡¡SHHH!!

Lc 1; 19-20

"....he sido enviado para hablarte y anunciarte esta BUENA NOTICIA

Te quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas..."

Lc 1; 19-20

Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.

lunes, 18 de febrero de 2013

LA VERÓNICA



            Y todo porque la Verónica no se golpeaba el pecho ni iba mirándose los pies.

En el caserío le decían “la Verónica”. No tenía hijos, creo. Así que todo el que los tenía, le pedía ayuda. Había sido nodriza muchas veces. Soñaba con “algún día” y soñaba también con “Dios proveerá”. Se había bordado, en secreto, después de conseguir los materiales a cambio de mucho pinchazo en las manos y mucha hilada vendida, un arca de la alianza. La llevaba oculta del lado interno de la túnica. Cerca del corazón.
Dios no le había dado marido, sino padres ancianos y muchos hermanos. No tenía demasiado tiempo libre.
Sin embargo, sin saber bien lo que hacía, un día de mucha conmoción, y también en secreto, se pegó una escapada de sus habituales obligaciones. Temió su propia desobediencia, pero más temía cuando se preguntaba cómo iba a cuidar Dios de los suyos ese día.  Pero el bordado interno de la túnica brillaba con otro color. Se revisó los pechos: no, no sangraban.
¿Qué significaría eso? Verónica tendía a resolver estas cuestiones mirando hacia afuera. Normalmente, cuando ella tenía una pregunta, otro tenía la respuesta.
Y había visto la conmoción. Entonces, como árbol arrancado de raíz por el viento, Verónica había salido antes del amanecer. Había seguido a los hombres; después se había encontrado con unas mujeres que conocía. Ellas le habían contado todo: Jesús, el Poder de Dios, llamado el Nazareno, había sido condenado a muerte por los sumos sacerdotes y el pueblo. Ellas no habían entendido bien la razón del juicio. Algunas habían llevado a sus pequeños a las puertas de la  Ciudad para que lo vieran entrar, y daban testimonio de que la gente lo reconocía como Profeta. Ciertas personas, incluso, decían que era el Mesías, el Enviado de Dios.
Y ahora su vida estaba en manos impuras, y estaban de veras confundidas.
Al oír todo esto, Verónica se hizo la consternada y les dijo que no, no podía seguirlas, porque además tenía que atender a su familia.
Las que eran sus hermanas la abrazaron y la besaron entre lágrimas, y continuaron camino. Ella retrocedió algunos pasos, pero, en cuanto las perdió de vista, corrió hacia Él.
Si seguía el paso de sus hermanas, no iba a alcanzar a ver su Rostro por primera vez. Y si era cierto que estaba por morir, no iba a verlo de nuevo. Algo en su corazón clamaba urgencia, pero ella temió de nuevo por los suyos. Finalmente, se dijo que cuanto antes fuera, menos tardaría en volver a casa.
Así fue como, según cuenta la tradición de nuestro Pueblo, lo que el Señor había hecho horas antes con Verónica, se lo retribuyó ella de la misma forma. Al mismísimo, Jesús, el hijo de María, la de Nazaret.
Sin embargo, pocos saben en nuestro Pueblo que todo lo que sucedió  fue consecuencia de un don grande de Dios. Y ese don era éste: Verónica quería ver su Rostro. Y, por eso, si bien no tenía un corazón orgulloso, no iba por la calle golpeándose el pecho ni mirándose los pies.
Cuando  llegó, con la respiración entrecortada, al lugar donde estaba Jesús, no vio su Rostro, sino un enjambre de sandalias, espadas, polvo y gritos. Toda la cohorte, violenta como perro endemoniado, se había frenado a golpear el suelo y todo lo que estuviera sobre él.
Jesús, el Poder de Dios, estaba en el suelo. Su amado pueblo se había mezclado –aun de lejos, aun sin querer admitirlo- con esos hombres de corazón impuro. Se habían hecho eco de la violencia. Sin duda, habían perpetrado un sacrilegio.
Él, por su parte, había caído una vez más y no sabía si iba a poder levantarse por segunda vez...
Y la verdad, Señor, es que yo, como parte de tu Pueblo, el mismo del caserío de Verónica, me atrevo a preguntarte varias cosas.
Sabemos que Habías asumido la corona del dolor. Sabemos lo que te hicimos. Sabemos que pecamos contra Vos. Sabemos que esa corona se enterró en Vos como vos en ella. Sabemos que tu Madre te sostuvo obedientemente y te puso en las entrañas de la Tierra, como se guarda a uno que es polvo y le pertenece al polvo.
Pero cuando todo te fue negado menos el odio; y lo tomaste, como si fuera un regalo de bodas... entonces, cuando estabas atormentado por el odio y sumido en los golpes, no te decías, acaso “yo ya ya no sé más ni de mi abandono…”
Jesús , no pensabas, en medio de los dolores, entre nubarrón y nubarrón, entre los rayos lacerantes de cada traidor

--¡Papá, no puedo más!

¿Se volvía tu oración al Monte, que ahora se antojaba acogedor?... ¿decías de nuevo “…sí que los amo.. soy por eso de su condición. Y ya no puedo. Perdonalos, porque ellos no sabe…  no me dejan. Ni uno solo de ellos deja de golpearme. Que voy a hacer con estos… son tuyos. Ya no puedo. No. Perdonales todo. No podría contra ellos. Son muchos.
“No podría contra ellos. Son tuyos. Soy de su condición… Se golpean a sí mismos. Bastante condena tienen con eso… no pueden….
“Si ni siquiera guardo mi sangre, la voy regando
 y hago fértil todo lo que se secó.”
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Pero Verónica.
Verónica vio entre un montón de avispas.
Verónica metió la mano en una colmena de pies.
Verónica se puso de rodillas.
Verónica flechó la mano entre un montón de pies.
Verónica apuró la cabeza entre un pilón de pateaduras y puñales
Verónica se rasgó la silente túnica.
Verónica se puso de rodillas   ante Dios
Verónica cortó tela donde no había para cortar, siquiera, una tijera.
Verónica, la verdadera, ella,    VIO.
Un hombre más entre los hombres.
   Un reo más entre los reos.
           Un Hijo de Hombre.
             El
                   Hijo de Dios.

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Verónica tomó lo que tenía en sus manos: un pañuelo. Y en los ojos llevaba como ofrenda todo el inusitado ser, y sin quererlo, lo apostaba. Quería verlo, quería estar a los Pies.
Pero Él se le escapaba entre esos hombres extraños. Moría, y ella se sentía morir también, porque lo único que veía eran un montón de pies, indiferentes, temerarios, pisando el Rostro Sagrado.
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Verónica
La que le dio de beber a Dios.
La que se puso a los pies del Rostro de Dios.
La que se puso a beber a los pies de Dios.
Y cuando él la vio, quedó prendado: por ella sí. Ella son los diez juntos. Ella vienen a agradecer. Ella son los cincuenta justos. Ella era el premio del rescate.
Y no quiso quedarse sin ella.
Por eso, se quedó con ella.
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Y todo porque Verónica no se golpeaba el pecho ni iba mirándose los pies. Iba llegándose con los ojos a los pies ajenos, con los brazos abiertos como un Cristo más entre otros Cristos. Iba llagándose los pies.
Con el Rostro de Cristo en sus manos, iba bebiendo un Anticipo de las Llagas de sus Pies. Iba, por el camino, llenándose los ojos de tragedia y de trajín y de miel.
Con el Rostro de Cristo a sus pies.
Verdaderamente, se puso a los pies de un humano más entre otros humanos. Una mano sin golpe entre otras manos. Se puso a los pies de Dios, dice la tradición de nuestro Pueblo, el que le dice “la Verónica”. Y en un trozo descosido le trajo el mundo a Dios. En sus manos. En un trapo.
Y se quedó con Él.

domingo, 3 de febrero de 2013

EL DIFUSOR, LAS "RAÍCES AMARGAS" Y EL DOLOR DE MUELAS: REFLEXIÓN DE UN CRISTIANO DESCONOCIDO

"DE LO QUE ABUNDA EL CORAZÓN HABLA LA BOCA"





Esto es un difusor. Es un objeto muy simple que sirve para aromatizar ambientes. Yo tengo dos en mi cuarto, de fabricación casera :p. Está hecho de un vaso, un perfume o fragancia y algún elemento capaz de difundir. Muchas veces ese elemento son unas sencillas varitas de madera que se impregnan del perfume desde adentro por capilaridad: lo "absorben". Una vez que lo absorbieron, se las expone al aire de la habitación, hasta que se evapora todo su perfume. Para que funcione bien, hay que dar vuelta la varita de modo tal que que se realice de nuevo el proceso de "absorción". Así se sigue, hasta que se acaba el perfume.
Ahora bien, ¿por qué explico todo esto? Muchos ya habrán entendido que lo hago de forma alegórica. Bieeen chicooos!! xD El perfume representa "el buen olor de Cristo" que recibimos en el Bautismo y en la Confirmación, sacramento este último en que, por decirlo de algún modo, el Apóstol de Jesús nos regala de parte del Espíritu Dios las varitas para que ese perfume no quede encerrado, sino que se difunda.
Hasta ahí, nada muy nuevo. Pero...

¿QUÉ PASA SI EL FRASCO ESTÁ LLENO DE OTRA COSA?

Al hacer mis difusores, tuve cuidado de agregar algo de alcohol, porque había usado elementos que podían descomponerse. ¡¡Imagínense el desastre!! Por suerte mi hermana me advirtió a tiempo: "ojo con eso... se te va a pudrir..." El difusor de varillas es una especie de "planta" cuya raíz es un agua perfumada que agregamos nosotros. Si nosotros somos ese difusor, quien debería agregar la raíz perfumada es el Espíritu de Jesús, ¿no? Bueno, los dejo en compañía de un extraño -o mejor, de un misterioso amigo en Jesús- que me acaba de enseñar algo. Aclaro que tomé y saqué según mi preferencia, que no necesariamente es la de mi ignoto (y posiblemente más sabio) amigo. También son míos los destacados y la organización de subtítulos, si bien no agregué palabra alguna. Por eso les dejo el enlace de la reflexión completa al final. Pueden leerla haciendo clic en el nombre del artículo.


(..)

Por esto Pablo dice:…. "asegúrense de que no broten estas raíces, pues no solamente van a entorpecer sus vidas, sino que pueden dañar las de aquellos que están alrededor".


Solemos oír: "¡Uy, ahí viene el amargo!" Y, en verdad, nadie quiere estar con una persona así. 

Tampoco nos gustaría ser rechazados por este motivo ni tener algún signo de amargura. 

No obstante, es importante, señalar… que nadie es amargo para perjudicar a los demás ni por capricho. 

La amargura es una actitud de sufrimiento, y frecuentemente, de opresión;… y nos habla de una persona que se encuentra en un estado anímico tal, que ha perdido el buen sabor de la vida. 


Se trata de una persona que está sufriendo, que no está disfrutando. …La amargura estorba la vida personal y la vida de relación con los demás.




(...)


La raíz de amargura hace que las personas afectadas usen habitualmente la ironía,…. y también la queja. 



La raíz de amargura se nota, muchas veces, en personas que se quejan constantemente de todo lo que pasa en la vida……. "¡Qué vida ésta!.. ¡Yo no sé cuándo va a cambiar! 
(..)



Otro rasgo especial de las personas con raíces de amargura es el lamento. 



Una cosa es la queja, otra cosa es el lamento.



Usted va a ver que el lamento siempre usa el verbo "hubiera."… "¡Si hubiera ido a tal lugar, no me habría pasado esto!" ……"¡Si no me hubiera casado, ahora no estaría sufriendo!….. ¡Si no te hubiera tenido, yo habría podido estudiar!



Las expresiones con este verbo "hubiera" resultan tontas y evidencian amargura: si hubiera, si hubiera. 

Sí, pero no sucedió…. Esto es lo que pasó. Trabaje en esto…. Viva en esto que sí hizo.



El hubiera es necio porque no lo lleva a ningún lugar. Simplemente, no sucedió. 



Las expresiones de la amargura son expresiones toscas….. Las expresiones de la amargura son expresiones desagradables…. Las expresiones de la amargura son expresiones rudas. 

La amargura se expresa a través de una crítica permanente e implacable…. "¡Estás viviendo mal! Estás haciendo las cosas mal…. Eso no le agrada al Señor." 

Crítica y más crítica, con juicios severos, con chisme. 

El chisme también es producto de la amargura, así como la calumnia y la murmuración. 


El Salmo 64, verso 3, habla de los que "afilan su lengua como espadas y lanzan como flechas palabras ponzoñosas". 



La raíz de amargura tiene su origen en el pasado.




Para que exista, esta planta que se desarrolla, mientras la raíz crece en sentido contrario y alimenta lo que se ve, en alguna oportunidad, alguien tiene que haber plantado alguna cosa en nuestro corazón que se arraigó, echó brotes e hizo que esta raíz aparezca. 



Hay algo del pasado que quedó en nuestro interior, pero la raíz de amargura, brota, y brota hoy;…… lo que se ve, se ve en el presente. 

En algún momento alguien puso una semilla, alguien nos lastimó,… nos provocó una herida. 

Pero lo que brota de aquella amargura inicial, brota hoy. 

¿Qué quiere decir esto?…… Esto nos habla de un concepto de transferencia. 
Transfiero al hoy, al aquí y ahora, lo que sigue activo aunque sea del pasado. 
Un pasado que dejó marcas, heridas, resentimientos. 
Pero a través de las expresiones, los pensamientos y las actitudes de hoy,…. podemos llegar a ese pasado. 
Quiero remarcar este concepto de transferencia de lo pasado a la actualidad, porque muchas veces no nos damos cuenta de que estamos actuando bajo la presión de una raíz de amargura.



Cuando hay raíz de amargura, brotan en el presente 

viejos resentimientos. 




(...)



Una amargura que yo creo que es de ahora, puede ser que me está envolviendo y afectando desde el pasado. 

Viene de antes, pero brota hoy y contamina hoy.



Estas cosas que fui señalando acerca de las personas que tienen actitudes, gestos y conductas amargadas, son sumamente importantes, porque es a través de dichas conductas que se ponen de manifiesto hoy,…. que el Espíritu Santo nos puede hacer ver dónde están las raíces que las causaron. 

Es decir, esto que veo en la actualidad como amargura es algo que está en mi ser interior, enterrado, y que fue plantado hace mucho tiempo.

Pero yo, a través de estas actitudes, puedo dejarme guiar en un recorrido por el Espíritu Santo y llegar a las causas, llegar a aquello específico que fue plantado y que me provocó la amargura.



Imagine cuántas heridas del pasado se llevan a los matrimonios. 

Imagine cuántas heridas del pasado se llevan a la relación con los hijos. 

A veces uno se encuentra diciendo cosas que no deberían decirse como:.. "¡Ya vas a ver cuando te pase lo mismo que a mí. …..Ya vas a ver cuando pases por lo que yo pasé!"



Dice en el Evangelio de Lucas 6.45: "De lo que abunda 

en el corazón habla la boca". 



¿Qué dice tu boca?, pues eso abunda en tu corazón. 

¿Qué declaras para tu vida y para la vida de tus seres queridos?,…. pues eso está en tu corazón. 

¿Quién lo plantó? …..Alguien lo hizo ayer; pero brota hoy.

Si usted está dispuesto a que el Señor llegue hasta allí a quitar esa raíz,… aunque haya que hacer un esfuerzo,….. y aunque ese esfuerzo provoque dolor,….. es muy probable que en su corazón se plante otra abundancia,……. y ya no amargura.



No es malo recordar. 

Debemos diferenciar bien ciertos conceptos para que no se malentiendan. 

Una cosa es que el Señor diga: "me olvidaré de todas tus faltas",…. pero esto no implica que uno tenga también que olvidarse de todo,…. sufrir una especie de amnesia y ya no recordar más. 

Si el Señor nos dio la memoria, como parte de nuestra estructura humana, por algo es.


En Apocalipsis 2:5 leemos: "¡Recuerda de dónde has caído! "

Lo que olvidamos cuando somos sanados por el Señor, son los rencores, los resentimientos o el odio que algo o alguien nos provocó en el pasado. 

Pero recordar no es malo, y nos libra de un aspecto muy peligroso, como repetir viejos modelos, que nos fueron transmitidas erróneamente. 

El estorbo lo trae un pasado, que aún sin darnos cuenta está activo en el presente. 

Esto, con mucha frecuencia, nos hace confundir la situación actual con las del pasado. 
Y estamos repitiendo, aunque no sea lo que deseamos, las ideas que hemos ido escuchando sobre la vida, sobre el matrimonio, sobre los hijos. 
Además de escuchar y de incorporar esas ideas, las vamos poniendo en práctica. 



No reparamos en que esas eran las ideas erróneas que escuchamos en casa o lo que nos decía esa tía amargada. 

En relación con estos aspectos, recordar no es malo, en cambio, repetir historias y actuar en base a una falsa verdad, eso sí es peligroso. 

Por eso, ciertas cosas tienen que ser arrancadas de raíz.



Me gusta el ejemplo de las muelas porque no hay nada más vívido para entender lo que es un dolor, que..


    ...el dolor de muela




A veces quedan las raíces que se infectan y que causan dolor, inflamación, contaminación… 

Y si la infección no se trata, se puede seguir contaminando el resto de la boca. 

Del mismo modo, una herida que está ahí, oculta, en mi vida, puede contaminar mi trabajo puede contaminar mi familia, puede contaminar mi matrimonio, puede contaminar mi relación con la Iglesia. 

Pensemos que para el caso del dolor de muela se nos dice:… "hay que sacar la raíz".



Si usted no quita esa raíz va a seguir sufriendo, porque se puede volver a infectar con cualquier cosita que pase por ahí. 

De la misma manera, si no sacamos esta raíz del alma que nos infecta la vida, todo pude ser contaminado. 

Nadie puede vivir bien padeciendo un dolor de muelas; por ejemplo, no se pueden hacer las cosas que se hacen habitualmente. 

No se vive la vida normal cuando se padece un dolor de ese tipo. 

Tampoco se puede vivir bien con dolores en el alma,…. con raíces de amargura que no han sido sanadas….. Es exactamente igual.



Pero no hay que tener miedo de encontrarse con esa raíz infectada, si uno va de la mano del Espíritu Santo. 

Él la va a arrancar, y tal vez duela, pero también el Señor mismo estará allí para mitigar el dolor que nos provoque extraer la raíz.


Fragmentos de "Cómo actúa una raíz amarga?"Por Horacio Latté | Ministerio Unción y Renuevo
Buenos Aires, Argentina 

martes, 29 de enero de 2013

Nueva Creación

"Estimada creatura mísera:

No.
Eva, Edén, Adán, hombre, hambre, hombro;
no. Olvidalo ya, dejalo en el piso del tren; dámelo a mí. Que se barra sin

dejar mancha.
No retengas
nada. Es lo que te corresponde, no. Tenés nada.

Te vi por las orillas de tus propios ojos, te vi con tanto cariño!!!
Los ojos niños acurrucados en su pequeño entorno, perdidos en la distancia, espejo de alguna orfandad prenatal. Y si supieras, suspirito mío. Es que

¡YA NO RESISTO MÁS!
Heme aquí: ¡Soy Yo! Y ya que me ves

No tiembles, pecador amado: soy tu fibra
No busques, pescador pescado, más el mar.

No comas; Yo Soy
tu alimento único, yo Soy
No bebas; yo Soy
tu bebida y tu sed
No abras los ojos de los que yo soy la luz
No respires, siquiera: soy Yo hálito de Vida.
Y no te atrevas a amar, porque Yo Soy el Amor.

No vivas más, Hijo de mi Padre. Soy Yo."